Canción rota

Su razón de incompetencia es la sobervia de su lengua, y sus palabras tan calladas nos gritaban como a enfermos. Siluetas del destino, alejando los sonidos que me ayudan a escapar, de aquella cárcel, de aquel lugar. Un suntuoso callejón, una luz medio encendida, unos cuerpos que repelen las palabras a la vista. Un espíritu cansado, luchadora, siempre atenta, ella es maestra en la ciencia de alumbrar los corazones. El otro... algo desmejorado, de barbas largas y oídos sordos, parando el tiempo, arrepintiéndose del pasado, o no. 

Pero ella no tiene más tiempo, y disimula interpretando el papel que en su niñez jamás quiso interpretar. Los meses pasan en vano y a él han anclado en un pozo de versos rotos, de sueños locos, de caricias remotas, de corazones solos. 

No conocen la verdad, que imposible es para el soñador, ser amado eternamente, como imposible es soñar... sin ser un feliz durmiente. 

El pasado ha de olvidar, y se dispone a liquidar de un solo disparo y a menos de mediametro: te quiero dejar.

1 comentario:

Ester dijo...

tiene muy buenos textos por aqui, con muchos sentimientos y muchas historias. sigue con ellos!!

y buena suerte con tu blog