...porque cuando te miro...

...una sonrisa te leo...

...cruzados...

Debo decir que me duele una mujer,
en todo el cuerpo.

Araño las virutas de su piel
sin que se de cuenta de que...
además de desgarrarla a ella...
ella me desgarra a mi. 

Chapoteo en cada charco que me refleja la cara,
la cansada cara que porto, que no aporta nada.
Rompo los mil espejos que no te rebotan.
Sólo quedó en pie el de tu habitación, 
profanado, avergonzado, enloquecido
de ver dos cuerpos siendo masa.

Se van los fríos de éstas orillas en corrientes alternas,
electrificando el vínculo, calentando la masa.
Ando descalzo, sólo así me siento más pegado al suelo
del que tanto huyo, o al menos, lo intento.
Me esfuerzo por no pasar sobre el barro marcado,
lo consigo, soy más hábil, y ahora tengo más fuerza,
la tuya. 

Ermitaño, barbudo, un soñador, un loco, raro, freak.
Y así creo muros, ahora desconchándose de la cal,
cal que cae sobre mis heridas.

¿quién cojones quiere el "glamour"?
¡yo sólo quiero estar con ella!
El barro en la calle... siempre guarda las huellas de los caminantes. 
Salgo cuando nadie me ve, a escondidas, en silencio. Oculto en el manto de la noche, abrigado por un frío que siento, pero que no me molesta en absoluto. Tengo una maraña de hilo en mi cabeza, una decena de cabos sueltos, que no sé si quiero, o no, atarlos. Me siento en el suelo. Lío un cigarrillo. Saco mi ZIPO y lo enciendo. La primera bocanada siempre es la que contiene más humo, o al menos, es la que menos me gusta. Todo sería más fácil sin agua. Un camino de tierra seca plagado de oasis, que cruzase toda esa, entonces, seca llanura. Y recorrer los meses caminando por ella hasta llegar a ti. No entiendo de corazones, no entendía, sólo les hablaba, y los hablaba. A duras penas... atiendo a razones, y en múltiples situaciones... me veo precisado de ellas. Hace tiempo que no gasto palabras más que en ti. Que no vale nada... si no es contigo. Que algo de mi ya se fue para allá. Lo que más quería. A veces temo no recuperarlo. Y me puedo yo mismo cuando estoy solo, que siempre lo estuve. Pero ahora me puedo y me atranco, y no sé caminar, soy un crío estúpido con el carácter de un viejo gruñón, pero sólo para mi, aunque a veces, se me escape algo. Pero en la soledad más querida, en la de mis noches, tirado sobre la cama, no lo estoy ya. Porque te pienso como durante el día, con deseo, con pasión. Y veo tus caderas moverse, y tus manos paseando líbremente por tu cuerpo. Y las odio. Y las imagino en otro sitio. Y así encuentro mi paz contigo. Y dejo de poderme a mi mismo. Y cojo la mano que me tiendes, y la mimo. Y te abrazo. Y te acaricio. Y es que a veces me falta la dulzura en mi día a día, me falta mi lobo noche tras noche. Eres un equilibrio necesario que no quiero perder. Porque ya no veo nada como antes. Todo mi mundo a cambiado, menos yo. Tú me haces más yo. Eres la magia de mi vida. Y si te hice mal... perdona.



"...The wind is in your hair,
it's covering my view 
I'm holding on to you,
on a bike we've hired 
until tomorrow..."

...breve paso entre dos mundos...

Estaba parado en mi coche, en un semáforo, absorto en mi mismo, analizando todo lo que me rodeaba, como si fuese un fantasmagórico espectador, alguien que allí no importaba a nadie. Miraba todo con detenimiento, como si abriese por primera vez mis ojos y descubriese un mundo nuevo, ese que tantas veces descubría en mis días, en mis horas, durante el cuarto de siglo ya pasado. El cruce de "Las cuatro esquinas". Todas las hormigas que deambulaban por aquellas calles eran las mismas de siempre. Muchas desconocidas... pero todas con un mismo semblante, propio, falso, chillón, inapetentes de vida y tan hartos de jactarse de ella. Frente a mi, pintando la calle a ribetes blancos, un paso de peatones que nunca antes había simbolizado, como en ese momento, una tregua entre dos mundos tan opuestos. A la izquierda del paso, él esperaba paciente aque pasaran los treinta y un segundos que duraban allí el rojo. Tenía la tez blanquecina, huidiza de sol, los mofletes enrojelloracidos por un andar algo pesado. Sus gafas, sus zapatos, su reloj, su traje, todo inmaculado, como su propósito. Cogiendo al peso con su mano derecha, un portafolios de piel negra y un libro, también de tapas negras, y con una inscripción dorada que invitaba a la vida eterna de la que él se había enamorado y a la que él había entregado su vida dando la propia al cambio, perdiéndose de todos los secretos pecaminosos que nos hacen sentir realmente vivos. Sus pose inquieta transmitía una extraña tranquilidad. Metió la mano en su bolsillo izquierdo y sacó su teléfono móvil. Hacía como si estuviese haciendo uso de él, pero probablemente sólo lo bloqueaba y desbloqueaba, mirando una y otra vez la hora, viendo encenderse y apagarse mil veces la luz de éste. Parecía que lo usaba, pero sólo pretendía distraer la atención de aquellos que lo fijaban en su entrecejo. En la esquina de enfrente, al otro lado del paso, casi llegando a la puerta de la Confitería El Paso, un matrimonio cuarentón que, por ordinarios, se mimetizaban en el gris del asfalto. Y un paso detrás, una chica. De repente el verde del peatón. Fijé mi mirada en él, se dispuso a cruzar, cruzó de repente... su mirada dirigió la mía, y la dirigió hacia ella, y se perdió en ella, y yo caí en su ser. Vestía ropas oscuras que contrastaban con su blanca piel, y su pelo era aún más moreno que el portafolios que aguantaba él, ella poseía la mirada más endiablada que pueda una persona ver en un rostro tan fino como lo era el de aquella chica. Todos sus rasgos faciales eran suaves y afilados. Incluídos sus ojos de aspecto oriental, bordeados de sombras prefabricadas, que la daban el aspecto terrible a aquella chica. Pero él, sabiéndola el demonio, la miraba entre el deseo de salvarla... y el deseo de arrancarle la piel a tiras, y no por tortura, sino por por bravura de loco amante. Se debatía en tan sólo décimas de segundo... entre acatar el cielo o disparale a la sien. Y casi le dispara a la sien al cielo. La chica caminaba detrás de la pareja ordinaria y, tras éstos, se metió en la Confitería. Él se había quedado inmóvil, a un paso de la acera, y no pudo despegarse de ella, ni de sus ojos hasta que no le dejó más opción que la de mirarle el trasero. Era el demonio, él... un ángel... o no tanto. 


Uno renuncia a su vida, puede hacerlo, pero jamás a sus deseos.

...paz...

El azote del intenso viento sobre las copas de los juncos representaba la tranquilidad extrema de quien se siente seguro junto a sus raíces, aunque haya, como en todas las casas, mala hierba. La tarde amarilla se mece al compás de las bojalagas habitantes enraizadas en los montes cobrizos, verdosos los días posteriores a la lluvia, miméticos con su entorno en los días tranquilos, tan allí arraigados... y tan desapercibidos al observador inquieto. Los acantilados protegen, con la rectura propia de un padre militar, las joyas que se ocultan en la arena de las casi inllamables bahías que pueblan éstas costas sureñas. Sobre el horizonte, planeaban en las escalonadas ráfagas de viento, decenas de gaviotas sempiternas en la historia de aquellas costas, poniendo el sonido al descompás de las olas que rompían sobre la caliza de aquellos montes... cobrizos. Suave era la llegada de las olas a la orilla de la playa. Entraban en ella temerosas de dañar la lisa arena del límite, rozándolas con dulzura, como se roza el clítoris de una amada. Lucía el arenal sol sobre la playa, apacible, cálido, amarillo... cobrizo. Y todo se confundía en una sola estampa uniforme, tan homogénea como agua sobre agua. Cristales sobre el agua, tan a veces corrompida por los infieles a su causa, reflejaban los rostros de cuantos la habían soñado mirándola perplejos durante horas, de aquellos que habían dado su vida entera, y al final... su vida, luchándola, peleándola, descubriéndola... amándola; de los que la habían cruzado a tierras lejanas en busca de su propia vida, de su propia aventura. Y siempre es la misma colina la que, en silencio, me guarda a escondidas escondiendo mis más profundos sueños y aires libertarios. La misma cuesta que sirve de apoyo a mi cuerpo, en la que agarro mis rodillas y me creo más sólo que nunca, ¡y qué bien me viene esa soledad! No hay preocupaciones, no existe la presion, las presiones, las odiadas previsiones. No hay dolor, ni alegría. El tormento es solo agua de borraja. Y el frío no es más, ni menos, que el calor. El equilibrio visual es perfecto, el vacío emocional tan intenso, tanto... que abre la mente a la perspectiva que nunca cuadra a nadie, salvo a mi. Se llega tan a nada... que lo que... simplemente existe allí... a esos ojos... es lo único existente y lo único importante, lo único perfecto... en ese concreto segundo, en ese tiempo que se vive tan sólo, tan perdido, tan encontrado en uno mismo, tan salvado de todo. Y por eso sujeto mis rodillas, porque es un abrazo de madre el que me arropa, extasiado de tanta paz. No hay rebotes, malas caras, falsas caras. No hay amigos, ni familia, ni amores o desamores. No hay judas, no hay ladrones, no hay castigadores del alma, carroña ni buitres, ni hurracas cotorras y malvadas. Sólo hay un tiempo y un segundo, ya pasado, unido a otro segundo, ya pasado... 

El mar, las montañas, la playa, la brisa, las gaviotas, las olas... en esas palabras encuentro mi paz solitaria.

...restos...

Pegado aún a la huella de mis días pasados, a los llantos sin consuelo ni explicación, a las peleas estúpidas e inútiles con las que planteábamos la batalla sobre un tablero que nunca era la cama, pegado aún a un día sin sonrisas y sin caricias espontáneas, sin besos esparcidos en la semana, sin tocarnos con oportunidad... o sin ella. Aún ando pegado a la huella de mis días pasados, pero no más que pegado, todo tiene su "por qué" cuando no su aquél, y mi "por qué" pasa por evitar el hecho de que mi frágil memoria se olvide de los días pasados para que los tenga siempre presentes y no errar en un futuro. Ando pegado a la huella de mis zapatos. Creo que marcaré sobre la hebilla de mi cinturón todo el rojo sangre, y cambiaré de zapatos.

PD. ¿Dije "cambiaré"?... mil perdones... padezco de un extraño daltonismo literario por el cual, en ocasiones, confundo el tiempo pasado de un verbo con su tiempo futuro.

... no vale nada, pero no doy más... hoy

Un tren descarriado, sobre las vías de acero. 
Las traviesas sueltas volaron lejos cansadas de tanto esperar un billete de asiento libre en cualquier vagón, turista o preferente, polizón entre maletas, un lugar para descarriar lejos de allí. Semáforos bicolor de advertencia y paso libre para desfogarnos en la noche del accidente. Lejos de cualquier alegoría a la divina comedia... no sufrimos los círculos de Dante y huímos en busca del atajo de las traviesas voladoras. Los esponjosos labios marcarán el camino hacia ningún lugar vacío, hacia ningún lugar sin ti. Riesgos entrevías, despedidas, salidas y alegrías, penas tramos locos y otros roto, perros viejos callejeros, avispas sin consuelo de veneno autoinmutado, no es escritura legible o comprensible, más bien alzada del suelo y elevada sin altar. 

...del vuelo y sus derivados...


¿Vuelas?

...hola mundo...

El Caballero de la Triste Figura y su hablar al observador

Un caballero perdido surca la arena del sierto. Tuareg de ligeras telas y arduo corazon, alma en pena vagando en su sinrazón. La huella en el desierto de su huesuda planta desnuda... no marca... sino siembra... el dolor desde su montura. Caballero al trote desmembrado del que se sabe sin resorte, vagando y con un porte del que no se alcanza a deshacer. Tormo quiebro en la sabiduría de los años de tristezas, de amargas alegrías... y de duras penas. Siervo de si mismo en sú búsqueda de lo absoluto (n.) fugaz como su alma, puta como su desgracia. Desarmado, abatido, punzado y quebrado por las ramas y las certeras plumas tintoras del camino, aún sigue en pie aquel del que todos hablan, aún sigue en pie, desaparecido en los cauces de su destino, pero en pie. Es Él. "Bienvenido, Caballero de la Triste Figura, alma en pena del delirio errante, constante, altivo. Resuenan en mi gruta las herraduras de tu caballo, el plateado y estilizado corcel gris de la lasciva huesura. Riesgo de la cordura... y prestos a tu figura... nos inclinamos ante la gruta de tu desconocido perfil, ancho y astuto, de zorro viejo y zorro." Ante lo dicho, el Caballero de la Triste Figura abrió sus eternos ojos ambrientos y en la vorágine del astío de sus cuencas vacías y reclamó, con el puño en lo alto ensortijado por la piedras del payaso, la vil mentira por la que le habían reclamado. "Arta está mi alma de aguantar ésta carga, que ni bien pesa ni molesta, siempre me deja despierta el alma de la serranía mía. Alba a la sombra de los juncos, caudal frondoso de su andar ligero, en tus aguas navegar yo quiero como hoja en invierno. Sea presa de sus garras, o bien mandíbulas, o bien su karma, quiero yo morir entero, de nuevo, y sin remedio. Que de trizas llené el saco del sabor de mil abrazos que no llegaron ni siquiera a la suela de mi tierra en pena. No es de mi costumbre hablar cuanto quiera, pues soy jinete sin galope, al trote de mi vida entera y mudo como el desobre, de quietos silencios efervescentes y arduas luchas internas. Un yaciente trovador de mil versos nunca escritos y mil caras conocidas. Sírvase mi vida entera a morir por ésta causa, que no amarga ni contagia a los pobres de pensamiento. Sea grande ésta nuestra empresa, y sea enorme la sin razón, que en éste camino de púas... no se camina sin pasión..." Y así agachó su siempre altiva cabeza, el Caballero de la Triste figura. Y dejando entrever su aciago rostro se dejó, de nuevo perder en la lontananza de su alboroto. 



Pensamiento del CTF (Socorro al aire, porque antes o después... por ti me faltará)

"¿Qué pasa cuando apagas la luz?"

Cuanto te caigas al suelo
coge una piedra y tírala alto
lleva con ella tu fracaso
alcanza la luna y cratéala
cratéala y déjala como a mis magulladas rodillas

Cuando no lleves nada más que un zapato
nada importará más que seguir caminando,
alta la cabeza, 
nunca mirés abajo, 
nunca nunca atrás,
observa de reojo, 
sólo te tienes a ti.

cuando nazca una estrella... no olvides a la supernova
no la desprecies, no la desprecies, se concentra en un sólo haz,
en solo cuerpo celeste aleteando con la mano el adiós a la niebla estelar.

Cuando quieras morir sin haber vivido
no luches, deja que te lleven y no sonrías,
si quieres luchar... salta, grita, rie, llora,
siéntete sobre la tierra, sé parte de ella.

No podrán acallar tu voz si es inteligente,
no lo harán si punza, 
no desgarres o las mandíbulas serán prestas en su labor

Cuando creas volar... vuela

Entre campos de esparto es buen lugar para tumbarnos a mirar lejos
es buen lugar para ser un hilador de sueños
nubes gelatinosas se derriten en el horizonte
chorreandos tintes blancos fundidos al celeste
comiéndose el intenso mar
el jinete cabalga entre olas de arena
y flota sobre las olas del mar

Cuando creas que estás vencido
alza tu puño, agarra y pelea,
arranca todo lo que que tengas a tu mano izquierda
haz lo propio con la derecha
y haz algo, algo  grande
sé eterno, no conviertas ésto en un paseo en tren
sal al encuentro de los asaltadores de caminos
y enfrenta con ellos los dados del destino
"trila" a los duendes que te ensucien
alza t puño, agarra y pelea.

Socorre a la sombra en los días de la gloria
que no se te olvide la lección de guerra.

Yo vengo de raíles y de artes,
¿de donde vienes tú?
yo del polvo seco del sur y de la sal de las costas de levante.
Crecí entre áridas tierras de fanganosas verdades,
desde aquí vamos a ser grandes,
aunque no hay por qué quedarse...
siempre hay que volar

Cuando la gloria nos salpique seremos celestes
confundidos en blanco de la ceguerra permante,
no te salgas del camino,
camina,
vuela.

Haremos todo aquello que queramos
haciendo de la vida un carnaval de máscaras.
Explora el material, la variedad será eterna.
Imagina un pegamento para las letras del periódico de mi vida
Imagina la razón de todos aquellos papeles que quieras vivir.

Agarra tus maletas, nos vamos hoy de aquí
el tren parte tarde, como siempre a menos cuarto, cada tres horas,
agarra las maletas que nos vamos, hay todo un mundo ahí fuera,
asáltalo aprendiendo de sus asaltos
ensúcialo con sus miedos y que esos sean tu fuerte
Ya sale el tren, es hora de irnos, ya sale.
¿Te vienes?
No sé por cuanto, pero sí sé a donde,
a donde le corresponde a un ciudadano de mundo
bajo el firmamento
bajo la nebulosa
bajo la supernova.

"What do you see when you turn out the light"
Sonaba Joe Coquer
Cada generación tiene su propia revolución, es cuestión de encontrarla, y creo que estamos en camino
Cuando las tierras se alejen, aquellas lomas que nos oscultaron siendo indios...
se comerán el sol para que hagamos con la noche de catalizador de ésta, 
nuestra revolución


...si me acoplo entre tus piernas...

Donde quieras
no me encuentras
si me encierro
entre tus piernas,
si me pierdo entre tus risas
y me acoplo en la cornisa
que me asoma a tu figura
resolviendo tu andadura...

Me despierto
y es contigo,
si me acuesto
no te tengo,
y me siento 
tan herido
que me asusto
si no miro...
al océano eterno,
que separa el recuerdo,
mientras agasajas mis entrañas
con caricias de tus manos...

y el vacío 
en que me encuentro...
siempre tan imbuído
no me permite ya verme
en otro tiempo
otro recuerdo
y es que hoy solo soy...

un pergamino en blanco...
un perfil borrado...
un lucha interna...
...por un bando...

Yo te escribo como te siento y como te siento yo lo escribo y me siento diferente ahora al resto de la gente que no siente que te sienta como yo solo te escribo y me dices que no lo sienta que te sienta y que te escriba y que no desaparezca... [de nuevo] que me quede contigo... que te escriba cada noche... por debajo de tu abrigo.


.
no lo valgo, mejor desaparezco

paranoias varias e intentos de una nada

Sin perder el ritmo
mis pupilas se abrieron... (después)
y al verte en mi cama
respiré.

No puedo volver al drama
que ayer viví junto a ti
en una carcel de almas.
Quiero ver que...

Siembra una canción
que nos haga a los dos.
Hazme Sol 
en el Do de tu razón
pasos desencaminados,
mal acompasados, 
perdidos...
vienen huyéndote.

Gira con la vuelta de tuerca
y haz que me exprima 
entre las sábanas.
Reprime tus miedos 
que ésta noche
es la noche del cometa y...
voy a explotar...
y lo haré en una canción

Casi llego a la cita
casi muero en el camino.
Se hielan las aceras,
la lluvia hará barro,
las hojas se pegarán al asfalto.
El gris ganará al tecnicolor
en que gira tu vida,
en que añoras tus sueños.
Paleta rota de versos
y besos muertos
de frías manos
y dulce ombligo.

Caricia dulce descuidada
en la noche que pasamos
con un quita y dame 
entre abrazos y arrumacos.
Piel encerada.
Vástago de jazmines.
Olor a hierba pisada 
en la mañana de a recogida.
Luz entre los cristales,
de los cristales a tu almohada
de tu almohada a los pies,
de los pies al sueño.
El sueño
El ser 
El perder
El no estar lléndome cuando amanezca.

Gírame otra vuelta
y aprieta aún más la tuerca,
que no sea capaz de volverme
a desenroscar,
arte extraña la del escapismo
investigo el mismo sentido
que alcanza la flora intensa.

Paranoias diversas
entre abrazos y arrumacos.

Brazos sueltos, 
ombligos rotos,
alma desconsolada
llorando entre las sábanas.

[presa]

Canciones prohibidas,
cuando suenan...
yo silencio la radio.
Recuerdos que no quiero
que no quiero 
que no quiero...
...pero que no olvido.

Aún recuerdo la noche del cometa
todo estalló,
aún lo recuerdo.
Sudor.
Lágrimas.
Noche líquida.
Liquidamos la noche.
Y liquamos las sobras
ardientes del rojo de tus labios
del roto corazón que tanto hemos partido
el uno al otro
el otro al uno
y vuelta a empezar. 
Vida. Stop & Go.
Jerogríficos extraños
perdidos en cuevas remotas
Paranoias varias
Diversas
Escondidas
sin sentido ni calma
ni verdad
ni medias mentiras,
más bien enteras,
completas y rebosantes
in-certezas de pesares mal curados
que iluminan ésta noche
en la que no tengo ya tus brazos.
Con las manos aprentando
el sentir de mi regazo
y el doler de tu presagio 
de alza mora encuadernada
en la locura de la nota
que en su noche nunca encuadra,
más bien por ser bastarda,
en la fría mañana
y en la dulce temprana.
El abrir de tu mirada
a un mundo inusitado,
en el que no comparto
ni tus canciones...
ni tus fados.

...

Esconderme en los charcos que hay de camino a tu casa, saltarlos como un niño, beberlos como un borracho; revisar las farolas viendo que no quede ninguna encendida a mi paso, pues hago la oscuridad para que así... resalte más tu tan ansiada luz (luz compartida), hago la oscuridad... para ti, mi luz. Me sorprendo de cuanto puedo llegar a caer, una y otra vez, no en la misma piedra, sí en el mismo ser. [Éste saxo a ritmo de tango... me mata]



"...no sabía que la primavera durara un segundo, yo quería escribir la canción más hermosa del mundo..." J. Sabina


...impulso...


La noche no era menos oscura que la anterior, su soledad no lo era menos que los días pasados. Subió, como cada noche, a preguntar a la brisa fresca que corría por aquella envejecida azotea, por qué se sentía tan vacío. Flotando en el aire la misma pregunta cada veinticuatro horas, flotando en el aire, como a veces se veía. Apoyado con el pecho sobre el murete de aquella terraza, observaba la larga e iluminada avenida que cruzaba a sus pies, treinta y tres metros más abajo, era conducto de cientos de anónimos que por ella circulaban, absorvidos por si mismos y en sí mismo. Hormiguero de arrebatadas conductas, hormiguero de múltiples hilos. Hilera de luces rojas, hilera de luces blancas. Claxon! Los escaparates brillaban más en ésta época, igual que ese día más brillaba el firmamento en esa rutinaria oscuridad. Rutinario lo era todo, tanto como la espera y continuación ante el rojo de los semáforos. "¿Qué sentido tiene? Da igual seguir o no."  Vacilante se planteó el impulso. Flexionaba, sobre el murete, sus brazos cansados, soportando contrá él... el peso de su cuerpo, soportando en su mente.. el peso de su pensamiento, con la esperanza de que el impulso llegara... y proviniese de un tercero que le ayudara a acabar con aquello que su cobardía le impedía. Pero no tenía a nadie. Sólo se tenía a sí mismo. Amago. Vacilación. No sería esa noche. Tal vez no. Algunos corrían, apuraban sus compras. Algunos se sonreían. Otros se criticaban. Unos se besaban. Dos discutían. Y no le llegaban las palabras a la azotea que había hecho como suy, sólo ruido, pero las sentía, las imaginaba y las palpaba. Se empapaba de ellas como una esponja, intentando que llenasen su vacío, aunque el insulto, la caricia o la prisa no fuesen de él, intentaba atraparlos para sí, lo que le hundía más, al no poder hacerlas plenamente suyas, ya que bajaría de nuevo a su apartamento y la soledad sería su única vida. Quería vida, simplemente, pero tonteaba con su muerte, aunque para si mismo estuviera muerto en vida, que más daría acabar con su no-vida, si le daba igual hacerlo o no... pero algo se lo impedía, él mismo. Y cuando calló en la cuenta, sin venir a cuento... saltó.

...desde mi azotea...

Locuras sin desmesuras que me alejan de la tortura que no alcanzo a ver por encima del muro que yo mismo construí, que duro sobrepasar, cuando... al hacerlo... traspasas a otro en lo más hondo de su todo.  Reniego de lo habido y lo por haber, ya que en su morder no tiene más que veneno de piel en hiel de escarcha convertida, en el vacío de la vida que no encuentra placer... al no poder querer como siempre quise yo hacer. No se verá mi calma alerta más que cuando nada me advierta que nada esté aquí. Suena Ray Charles. Todo se inunda de nostalgia, inundación provocada por el más sentido consciente del pesar abatido de la floja paja de la tremenda agudeza del soñar no despertado. No será ésta la noche en que haya de morder la piel para incrustar en su ser el veneno de mi perder. Veré crecer, como ayer vi morir, las hojas del jardín en que nunca yo podé... ni los setos, ni el ayer. "Volverán las oscuras golondrinas en mi balcón" las putas a cagar, como desgracian la suerte del que las ve pasar... rodeadas de libertad en un soñar sin mar, sólo viajar por incrustar en su mente un lugar que las vea pasar en su vuelo de liberación permanente, con la redención ausente del que se sabe consciente de su sencillo y humilde flotar en aras de la sobrepasada lealtad que ha de concurrir en el ancho hangar de tu triste quedar. No será ésta la noche que yo las vea pasar, y desde mi balcón, al soportal, me habré de nuevo tirar en el soñar de la ansiada levedad que sólo el volar me dará.

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Hoy se desplomó el cielo, nos apretó con tanta crudeza... que aún no consigo respirar. Cuando algo desaparece, algo realmente importante, desaparece una parte de nosotros mismos. Somos seres egoístas, por eso nos duele lo ajeno. Nunca conseguiremos acostumbrarnos a los finales. Son traumáticos, descolocan, aletargan, enfurecen. Traúmáticosporque nos causan efecto en el ser. Nos descolocan porque al llegar... el final... nos saca de lo presente... y nos marca una nueva senda que hemos de cursar... a veces sin mucho sentido ni rumbo, por eso perdidos... nos descolocamos. Nos aletargan, nos sumen en una espera o ralentización de toda la acción habitual en la esperanza de... no un nuevo comienzo... sino una nueva reanudación, que si es final... no llegará nunca. Nos enfurecen, porque cortan un cachito nuestro y se lo llevan a las profundidades, perder algo nos duele, y nos enfurece su pérdida, nos enfurece y nos duele, somos bestias malheridas cuando la guadaña sesga el ser, supervivencia, sentimiento contrapuesto y superior para vencer al débil. Nos enfurecemos... y a la vez... crecemos, nos crecemos. Nunca conseguiremos acostumbrarnos a los finales. De ahí... que aún exista Dios. 

...stand by me...


[Gracias] a todas las personas que ponen música a nuestras vidas... en la calle.
La vida no les dió una oportunidad de triunfar en grandes escenarios...
dátela tú de escucharles. 

...trilero...



Hoy soy trilero, gran embustero, embaucador de pueblos enteros. Fría serpiente, suave mordiente, y dulce veneno. Capa oscura, cubriendo artes malditas nunca conocidas. Así me dirijo, sin rumbo fijo hacia el final de todo cuanto creo. Precipicios sin suelo, cielos sin techo... ¡qué más dará! si hasta la mañana abandona a la escarcha. Yo muevo mi barca, y remo sin remos, remo... sin remos y no quiero apegos. Apalabro verdades desmintiendo locuras. A mi no me manchan las tintas de tu alma impura. Como toro en la plaza, sobre el cobrizo albero, hincho yo el pecho... antes de hincar rodilla; y es que de algo siempre peco, de querer morir con agonía. Rugosa mazorca maiceña, dorada sobre el propio oro, áspera como la piel de un lobo y dura como el cemento, en ti yo me convierto, hoy que soy trilero, en embustero acicaTando la piel de tu esturreo. Revuelvo del más adentro y saco la nada absoluta, pues todo queda dicho, sin haber explicado nada y es que sólo yo entiendo... mis arrebatos... y mis palabras.

Cartas desde el Mediterráneo I

Al hablar de lo inesperado me encuentro con que... no hay nada de lo que pensé. Probablemente el tiempo no me de la razón, ni lo espero, ni lo quiero. Ideas pasajeras. Como siempre.  Todo sucede en el aire y luego... como aire... se esfuma, y todo queda en mi, permanente, inquietante, absorvente. No sé cuantas cargas más he de aguantar para pagar mi pena. Si tan mal hice... fue por desconsiderado, "mea culpa". Induzco a la confusión hasta de mi mismo, por eso siempre ando perdido, y cuando creo ver luz, yo mismo la ciego, yo mismo la tapo, o ella sóla me huye. Nos rehuímos. Aún así, sigo pensando que tal vez, he dicho tal vez, pueda algún día alcanzarla. O pararme y esperar. Pero seguro que, llegado el momento, todo vuelve a ser humo en el aire, humo que se esfuma en la nada, para de nuevo... sólo dejar vacío. El temor me hace presa fácil a sus afilados colmillos, y es que, sólo soy un vendedor de humo, porque de humo vivo, y por humo muero. Ser material, quizás algún día, lo dudo sinceramente. Ser absoluto, sí, sobre mi mismo. Ser inconsciente, adrede, dolor. Cabezazos contra el teclado. A veces quiero gritar, rompería de un solo golpe la pantalla de acero que encuentro cada día y que no me permite ver más allá, y sí me pesa. Y es que tú... me pesas, y me dueles, y me arrancas y me llevas y me partes y me confundes y me ilusionas y me aturdes a la vez. No quiero que seas una nueva carga en mi vida, y tampoco quiero serlo de la tuya, quizás todo sea un error y sólo precisemos de... distancia, no de la que vivimos, sino de la otra que no conocemos. Pero me es imposible, y únicamente serías capaz de frenarme, en el mismo momento en que notases de tu corazón la primera gota de sangre... sería entonces cuando definitivamente, rompiera yo el mío y nunca más lo uniese. Sabes? Una vez se ama... las siguientes sólo se quiere. Quiero amarte de por vida, pero por no infligirte dolor... querré a otras el resto de mis días, pero nunca olvidaré tu amor.
Debí haber muerto aquel día, así todo sería más fácil... simplemente... no sería. Por alguna extraña razón, mi destino, se empeña en no aparecer a mi vista. El muy jodido me llevó al límite, me preguntó que qué diablos quería. "Soñar" dije yo. Y él... me durmió. Aún recuerdo el polvo, la tierra en mi boca, la sangre en el lateral. Aún recuerdo los cristales, las vueltas, los tumbos, mi suerte... mi maldita     y eterna      suerte. Todo reventaba y yo sólo quería que todo parase, congelar y bajar. "Párate! párate!" No consigo recordar la de veces que lo pensé... pero fueron muchas, seguro. Apreté los dientes y me protegí. Me hice roca. De repente... silencio, sangre en el lateral, mente aturdida, inconsciencia de la realidad y pies sobre el suelo. El milagro había sucedido. Ese día brindé con "lambrusco", 3 de Septiembre de 2007. Conocido un extremo, sólo quiero conocer el otro. Aún no sé cual es peor, aunque algo voy descubriendo.

Salvador Dalí

"Picasso es pintor, yo también"

Pablo Picasso

"Un pintor es un hombre que pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta."

donde al principio

y del corazóN salió de un sólo trazo, 
donde al principio, 
siendo "la persona más sola del mundo"... sin ti

El Caballero de la Triste Figura y la Coraza de Hielo.

No se dio cuenta, pero cada vez se acercaba más a aquella luz, brillante luminosa, cálida como refugio. El caballero de la triste figura, hipnotizado por el hecho cierto, disminuía la distancia que había entre los dos hechos, el hecho de la luz, y el hecho de su ceguera.. y se acercaba cada vez más, cada vez más. Sin darse cuenta, a unos pocos pasos de distancia, notó que algo le quemaba como sólo quema el hierro candente sobre la piel desnuda. "¡Mi coraza!" Exclamó dirigiendo sus pupilas a su propio pecho. Su coraza... la última que aún era suya, y de la que no se podía desprender. Coraza de hielo cristalino, limpio, que protegía su siempre maltrecho corazón resquebrajado. Coraza de hielo... para su corazón maltrecho. Quemaba la luz y el hielo derretía. Sus tejidos notaban la temperatura y bloqueaban su cuerpo haciéndole imposible el avanzar. "¡Mi corazón!" Se dijo sin palabras. Y apesadumbrado ante la situación, clavado ante sí mismo, se dijo que dar la vuelta, no sería una mala opción. Lástima que no siempre hace lo que se dice, y ahí quedo, de rodillas, de nuevo derrumbado, y con el corazón pidiéndole a gritos... que lo rescatase de ese charco en que había convertido su querer.

Pongamos que hablo de... (Parte I)

Cinco horas a tu encuentro,
para recordar lo nuestro,
nuestro afer desenfrenado,
en el año dos mil cuatro.

Casi un año en tus brazos,
meciéndome borracho,
perdido en el metro,
ahogado en mi batiscafo.

Me recibes llorando,
supongo que es normal,
en tus calles me ciegan
las luces de tu amar.

Recordamos viejos tiempos
de huidas tan intensas...
de momentos tan crueles...
y que vivimos tan de cerca...

Hoy también lloras por ellos,
almas inocentes.
Mi recuerdo a los valientes
por la pesadilla permanente,
de la barbarie vivida.

La imagen siempre eterna,
y es que nos tocó de cerca
el momento,
y la Avenida.
Los llantos
y las prisas.


Ay amor!
en ti descubrí a Italia, a México, a Marruecos
y a tantos otros...!

Hoy hablaré de Italia.
Italia se llama Cristina.
Cristina se llama espíritu,
se llama CONFIDENTE,
se llama AMIGA, (y con mayúsculas me quedo corto)
se llama puerta a otros mundos.
Cristina tiene mil nombres
todos ellos buenos,
todos ellos sabios.
Hoy lloras también por ella,
es normal...
tu noche la hecha de menos,
tus parques por supuesto,
en los domingos de "poco viento",
Valderribas 7 también,
yo la hecho de menos,
"OooOhhh Ciao bella ciao..."



Y es que mi amada...
Nuestro amor DURÓ,
lo que DURE MI vida
nuestro amor se selló...
el día de mi huida.
Madrid, descansa...
y...
como dices cuando te abandono,
"Hasta pronto"

ELLA

Ella aún no lo sabe, pero está destinada a partirme el corazón. Sobre todo porque ya me partió el alma cuando la conocí. Y yo que pensé que ciertas palabras (alma, corazón...) sólo pertenecían a vendedores de humo... luego me encuentro con ellas en mi boca... mientras paseo por el borde existencial del deseo de ocultarme a sus ojos. La engaño, me engaño y engaño al resto, o mejor dicho,  esquivo y me escondo. Y es que sería todo tan difícil... que merece la pena intentarlo, aunque no lo desee, aunque no sea ahora, da igual, no importa, conozco la espera y, a veces...             soy roca,             y aguanto los vientos, y al tiempo también. Permanezco inmóvil, viendo caer de la cima guijarros erosionados. Soy roca, sin ágata escondida. Ella es ágata, la roca es sólo mia. Y sin embargo, con el mundo a sus pies, se siente pequeña y desdichada, en ocasiones, furiosa y gigante. Y sin embargo... el mundo a sus pies.

...como alcohol de quemar suertes...

Bebo del whisky, de mi vaso, de fracasos, de ilusiones compartidas. A raudales, soportales que nos vieron a escondidas, mientras nadie nos veía... corrompeeErloOos. Y es que no me basto, si me sobro con tu alma. Yo te pido que no implores, y me dejes que te llore, en vez de ser tú suelo, déjame que sea consuelo en la ropa de tu pecho. Hazme caso, que si de algo yo sé es de... Tormentas. Alimentas mis sentidos agudizando mi oído, haciéndome sentir lo que nunca he vivido, resoplando en mis heridas con alcohol de quemar sueEEeertes. Reconozco, soy altivo y un furtivo de tu huerto de naranjos, un helado de colores sobre el manto de tu espanto, un truán sin caballero, un Don Juan buen embustero. Amanezco, siempre en otras, intentado, buscar tu boca, entre ropas, ya tiradas, en el suelo con almohadas, destrozadas de querete sin quererlo! Podrido yo en mi tedio, de temores, de rubores, de rumores nada atentos. Ya te sueño. Ya te sueño. Ya te veo. Sólo así te tengo.   
...trasnochador... sin poesía

momento taran...

...y fruto de la conversación... y la noche más tarantinas de los últimos tiempos, surgió de nuevo... la vida.

Es un gran RETO. En definitiva, el artista es el puro espíritu de superación. Se lucha contra uno mismo, contra nadie más. Es el avance contínuo hacia el "puedo hacerlo mejor" "sé que aún puedo llegar más". Puro espíritu de superación. Hazlo. Investiga, falla, investiga, logra. Siguiente escalón, más alto que nunca y más corta nuestra estatura. Un poco más y habrás llegado... al nuevo reto. Superar el anterior. Espíritu de superación. ¿Quién de aquí no lo intenta? Nadie. Espíritu sano, corazón abierto, mente, alma. Todo a de girar en conjunta espiral ascendente, autoalimentándose, retrotrayéndose recabando energías para un nuevo impulso. Espíritu individualista necesitado del resto, masa multiforme de la que se nutre el individuo descubriendo en otros el siguiente giro, aprendiendo... adquiriendo la nueva aptitud. ¡Provócame y hazme rico de ti! Muéstrame tus miedos, tus deseos más animales, tu pensar retorcido, tu lucha contra la vida, contra la muerte. Muéstrame cómo sientes, cómo reaccionas. Créeme tuyo siendo tú y nútreme de vida, de letra. Hazlo. Crea vida, enséñame vida, haz que haga vida. Haz vida de mi vida. Haz arte.

...revienta la luna...

y desapareció lo que tenía aquí, acabo de perder un post. pfffffff como la lío!

...NO TITLE...

Desenfreno a escondidas. 
Con la luz medio encendida. 
Desnudándos la piel 
como prendas descosidas. 
Tu garra sobre mi espalda, 
como águila con su guerrero, 
tatuaje a cuerpo entero... 
de sus besos, de sus ruegos.
Aparece en mi la bestia 
escondida tras la letra,
y me enciendo como vela
prendida 
en un provocado incendio. 

Resolviendo las preguntas, 
que me hiciste el otro día... 
puede que no haya respuesta 
si está loca el alma mía. 
Que me enciendo si me tocas, 
y me derrito yo en tu boca 
y no recuerdo más de ayer, 
que los platos al caer 
sobre mi espalda, 
mientras de nuevo... 
me iba, 
con la furia a la deriva.
Mientras de nuevo... 
me iba.

Déjame atarte a mi cama!
con los lazos de ésta trama! 
Y yo dejo que de mi hagas!
ésta noche tu pirata!

Pero no te prometo nada, 
pues de puertos algo entiendo, 
y es que voy donde va el viento 
cual veleta buscando sueños. 
Puede que sólo un día más, 
y me canse y de la vuelta, 
puede que vuelva a empezar, 
como otros días en cualquier bar.

Atándome a la esquina, 
apoyado sobre la barra, 
vigilando toda mirada 
que intenté acechar mi alma. 
Puede que me vuelva a ir. 
No te prometo nada. 
Probablemente sea así. 
Probablemente.

Disfruta conmigo esta noche!
tan sólo nos queda el deseo!
de amarnos como delincuentes!
resolvamos con nuestros dedos!
Relaja tu espalda sobre mi
que yo seré tu almohada,
y seguiré pintando aromas
en el lienzo de tu alma.

No te prometo nada.
Pero hoy estoy aquí. 
Al menos sabes que no miento.
Tan sólo soy así.




Grande Calamaro. - con su música de fondo... siempre salen bares! jaja

La noche del Cometa. Paranoias Varias


Se divisaba
a lo lejos.
Se entrecortaba
su voz a quiebros.

Ojos empapados,
caricia al viento.
Labios saneados
de otros tiempos.

Piel ensangrentada.
Veneno dentro.
Dedos encogidos,
como en sus sueños.

Se creyó caer...
al infinito
la noche del cometa
todo fue distinto

Ella se hizo estela,
y dejó su huella,
cautivando estrellas,
la noche del cometa.

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El cristal
se rompió
y no importó
que no
quedara nada.

Se quebró. 
Se descuartizó, 
la noche del cometa,
y estalló...

Se hizo luz 
y en mil voló 
él fue su cruz 
y no...
su salvador.


Así aprendió / la Gran Lección.
NO EXISTE EL AMOR
Sino atracción a la confusión.

- Sigue faltando la música. En vías de solución. -

MI "...sol de invierno..."


ay amor!
cuanto de ti espero...
sin querer 
NADA MIO.
ay amor!
cuanto por ti doy...
sin querer 
NADA TUYO.

ay amor!
si tu supieras 
de mis silencios...
¡cuanto de ti sabrías!
Que más que en ti
yo no pienso,
ni quiero,
ni querría.

ay amor! 
hay suspiros que acaloran
mi mejilla en tu pecho.
Hay bello en lo tierno,
de tu rostro en reposo, 
sobre el alma mía.

ay amor!
ay amor!

si tu supieras lo que te quiero...
no valdría el cuerpo mío
y no sería yo el perdido
que renunciara un día al cielo.

ay amor...!
ay amor...!

Vendetta del pecado
de la huída de la manzana,
camuflada en miel almendrada,
fruto de la flor de-so-ja-da.

Hay rubor
donde antes había vacío.
Hay amor
donde antes...
hacía frío.
La primavera
de noviembre.
Resuena la lluvia,
y el alma enciende. 

...falta música...

Desarmo el cielo
si no encuentro
las respuestas
que he pedido.

Recomiendas
que me aparte
que me marche
con sigilo...

...a escondidas
en la noche...

...recuperas mis latidos
con tu mano 
en mi pecho
me devuelves
a la vida.

Roza mi piel!
Quiero sentirte
esta vez!
Roza mi piel!
Que no exista
nadie...
más...
que tu y yo...

Vacío sin ti
me dejaste aqui
pescando los versos
que nunca pedí...
Siempre lléndoTE;
nunca quedandoME;
siempre huyéndoTE;
nunca esperandoMEeeeeeeehhhhh!


Reto al tiempo!
Yo bebo del viento!
Y no esperes que
ahora beba de ti.
Si puedes volver
pues aquí estaré
versos inconclusos
para nunca querer
o no volver
o no hacer
o siempre ver
que soi yo el sol.
Que nada eres tú.
que todo cuanto fui...
se fue!
Siempre gritando una canción
contra el viento
Siempre loco,
nunca cuerdo.