...levedad...
...llueve...
Casi es de día, amanece, y ya van dos horas lloviendo.
Se hizo sueño, luego aire, ahora lluvia, y quiere mojar todo cuanto me rodea.
Hazlo maldita, maldita como yo.
Más allá...
amanece y llueve.
Peor sería la noche, aunque sea la mejor cómplice no la querría en mi lado.
A este lado de la orilla.
Se siente sola, maniatada a su propio entorno, perdida entre basura de otros.
Se me aparece en sueños, eso dicen, y también que me aparezco. Pero sigue siendo un intangible para mis dedos, un imposible para mis labios.
Se aleja de nuevo, se acerca... ¿dónde estás? ¿Dónde estoy? ¿Dónde estamos? Acaso importa el ahora??? Lo cierto es que no. Y el donde??? menos aún, o eso debería ser.
Café con arena, tumbarse frente al mar pero... no con el sol, más bien con el fresco de la tarde otoñal. Así sienta mejor cerrar los ojos. La tranquilidad es mayor, el ruido de las olas es sonido de fondo. La espuma dibuja ilusiones en la orilla. Imagino mi cabeza, apoyada en ese instante sobre tu tripa. Mis ojos cerrados, la brisa por un costado, recorriendo desde mis rodillas a mis mejillas. Un suspiro, cero palabras, no hacen falta, ahora hay paz.
Y de repente despierto.
Mis sueños... me siguen huyendo.
El sabor de las torpezas
Sin noticias, me levanto
me descalzo y me lavo
me tropiezo en el espejo...
ese que odio ver siempre de lejos.
He roto el aire
con las cuchillas
hoy descubrí la piel...
sangrando por las costillas,
rodillas, bajando hasta mis pies.
Sin mas que ver que un lecho de prisas
es nido de barrer
desde el alto
a la cornisa,
desde el querer
al poder.
Un paso fuera.
Ya llevo dos.
Rutina diaria
a un puto rincón.
Antes lleno
vacío
lleno
vacío
¿?
Si me descalzo...
si salgo y me desnudo...
si camino sin ropa,
entro a un antro y...
ante una barra podrida
y asqueada de mamelucos.
amoldo los codos
sobre el roble carnicero.
Veré las sonrisas
de una puta barata.
De esas de ir con prisas
a cualquier celda asqueada.
Siempre es el viento,
siempre sin rumbo,
siempre lamento.
(Me empiezan a asquear esas palabras)
Tú te ahogas en las charcas,
se te entumecen los dedos,
se te alerta la sonrisa,
se te encalambran los huesos,
se te niebla la esperanza
y te atacas siempre al cuello,
pasando después por el mío.
Y te hartas de gritarme que todo es culpa mía,
pero no sabes, querida, que al contrario que a vos...
lástima...!
a mi no se me nubló el Juicio.
El sabor de las torpezas
de esta alma siempre rota.
El sinsabor de las flaquezas
de un Caballero destrozado.
El silencio...
Santiago...
...paz...
...pensamiento...
Hay veces que no comprendemos a los demás, es más, y esas son las menos, las que sí que los entendemos. Damos un paso. Esperamos el siguiente. Pero no de nuestro pie. Sino del pie del otro. Y nos equivocamos. Esperamos que vengan al rescate, cuando antes les partimos los planes. Esperamos que vuelvan eternamente por nosotros, a rescatarnos, a salvarnos de la rutina, el vacío o las malas sensaciones. Y cuando vienen... por miedo, quizás¿?, escapamos. Lástima. Otro paso que nunca se dará. ¿Nunca? Tal vez... quizás... no sé... lo espero. El que sí? o el que no? Van pasando los años y se pierde la ilusión en todo. En coger una puta mochila e irte por ahí sin pensar. Sin querer llegar, deseando volver y recordar el camino. Pero seguimos sin dar pasos... al menos... por nuestra voluntad... y con nuestras fuerzas.
Llevo años corriendo. Quizás me alejé demasiado de todo el mundo.
No espero volver, aunque sé que es difícil que me alcancen.
Entonces... lo de siempre.
Seguiremos solos.
Ella y yo.
Como siempre, bien recibida, compañera.
Impulso o Razón
Corro detrás de ambos,
ambos me huyen,
huyen de mi ansia.
Ansían mis anhelos,
anhelan mis deseos.
Desean mis aprietos.
Aprietan mi pecho.
Impulso o razón.
Heterogéneos y juntos
en la misma probeta.
El recorre mi piel,
ella mis neuronas.
L.,
Esto no es poesía,
si lo fue alguna vez...
la muy puta se fue hace tiempo,
y ni siquiera me dijo que vino.
ni siquiera que se iba.
No me dijo quien era,
y tampoco quiero conocerla.
Solo queda mi piel,
arena y sal en mis pies.
...impulso?... sí... mientras escribo... razón?... puede... pero no la entiendo.
...la protagonista del eliocentro...
" En medio del mar / te sientes como un desierto.
Primavera ven y cúrame el invierno.
Loco trovador, es tu canción desnuda.
Sólo Corazón.
Hoy me quedo en casa / lo de fuera no me interesa
ya saldré a dar una vuelta...
otro día q no llueva.
Cuantas flores para un ramo...!
Cuántos versos para un poema! "
Primavera ven y cúrame el invierno.
Loco trovador, es tu canción desnuda.
Sólo Corazón.
Hoy me quedo en casa / lo de fuera no me interesa
ya saldré a dar una vuelta...
otro día q no llueva.
Cuantas flores para un ramo...!
Cuántos versos para un poema! "
Fito y Fitipaldis - Entre las nubes de tu pelo
Repíteme que todo suena igual,
dímelo al oído, q todo pasó,
q la nube negra se diluyó entre la luz del día
y las manijas de mi reloj.
Cuando todo me falles,
cuando todo me niegues,
cuando todo me acuses,
cuando sólo me mientas...
Tú podrás ser una perra,
pero recuerda q yo ya soy perro viejo
en los avatares del dolor...
que hace falta más de una cadena para atarme a un poste.
Que hace falta más de dos grilletes
Querrás ser la protagonista de mi teoría del eliocentro,
la harás tuya,
y serás el vértice de todo lo que gravitatoriamente quede a tu alcance.
Serás vértice, luego vórtice y arrasarás...
pero no con mi corazón...
...hoy me quedo en casa, lo de fuera no me interesa...
Repíteme que todo suena igual,
dímelo al oído, q todo pasó,
q la nube negra se diluyó entre la luz del día
y las manijas de mi reloj.
Cuando todo me falles,
cuando todo me niegues,
cuando todo me acuses,
cuando sólo me mientas...
Tú podrás ser una perra,
pero recuerda q yo ya soy perro viejo
en los avatares del dolor...
que hace falta más de una cadena para atarme a un poste.
Que hace falta más de dos grilletes
para retener mis maltrechas muñecas
e impedirles que escupan letras entre giros.
e impedirles que escupan letras entre giros.
Querrás ser la protagonista de mi teoría del eliocentro,
la harás tuya,
y serás el vértice de todo lo que gravitatoriamente quede a tu alcance.
Serás vértice, luego vórtice y arrasarás...
pero no con mi corazón...
...hoy me quedo en casa, lo de fuera no me interesa...
¿Qué cara mostrar? La más conveniente, la precisa, la necesaria, la que sale porque sí en ese momento sin razón ninguna. ¿Qué cara mostrar? ¿Acaso la de la sonrisa nerviosa?
Ahora me pregunto porqué ando siendo el hombre de las mil caras conocidas...
por miedo a mostrar la mía... tal vez.
porque quizás... nadie hizo por ver la que realmente me parte.
¿Se acercaron? Sí... pero todo el mundo abandona antes de saber nada, o prácticamente nada.
Mi condena es la del hombre libre, la de la soledad... rodeado de tanta gente.
Ahora me pregunto porqué ando siendo el hombre de las mil caras conocidas...
por miedo a mostrar la mía... tal vez.
porque quizás... nadie hizo por ver la que realmente me parte.
¿Se acercaron? Sí... pero todo el mundo abandona antes de saber nada, o prácticamente nada.
Mi condena es la del hombre libre, la de la soledad... rodeado de tanta gente.
El cielo. El infierno.
Caer sobre mi mundo.
Subir a lo más alto, sobre el acantilado, y caer sobre mi mundo. Ver como caigo junto a él, con él, quizás por él, tal vez sea así. Me descuido... y el asfalto se hace arena entre los dedos de mis pies. Extiendo los brazos. Miro hacia abajo. Cierro los ojos. Y ahora vuelo sobre mi mundo. Me dejo caer, ahora... liviano, como una hoja seca de éste otoño que se cierne sobre mi y me golpea el hígado con sus cortinas de humo. Las luces se apagan. Solo quedan sombras de mi. Me hago etéreo para saborearme desde fuera, me hago viento para huir como hoja que soy, seca pero tierna aún, aunque sólo en el tallo. La clorofila no funciona. La luz no me llena. La tierra no me sacia. No sacia mi hambre. No despegué los pies aún, aunque estuviese flotando... es más... se hunden en el lodo, y ya no hay sol, ya no hay cantos de sirena sobre la divisoria de los dos mundos, sobre la divisoria del cielo y la tierra, del cielo ésta tierra: mi infierno. Ya no hay sol en los campos albahaca y cañizos de las cuencas de mis ríos. Ya no hay dolor. Ya no hay sentido. Mi alma se vierte sobre el fango putrefacto, inundando mis pies. Mi alma, mis pies. Mi alma, a mis pies. Mi alma... bajo ellos. En el infierno. Sólo un rescate, héchame la soga, pero ten cuidado con mi cuello. Destruir te destruye. Consumirme me hace ceniza. Ceniza sobre el lodo. Ceniza del infierno. Sin alterar el párrafo, sin deshacerlo en más de uno. Uno corrido. Un muerto. Cero heridos. Un asalto al tren de los sueños... desde el apeo avernal de la sonrisa triste y parada. Regálame luz. Dame luz, que ya no tengo vela, y parece que nadie me la dio para éste entierro. El mío.
Retazos de bipo
Cambiante de piel, mi muda es casi metódica, crónica, tan letal como mordaz.
Cambiante de piel, de esa que salta a tiras, quedándose entre uñas ajenas, dejando mi cuerpo roído.
Dejando mi cuerpo a solas.
Cambiante de piel, un problema, mi ser, necesitar, querer...
Cambiante de piel. Morir para vivir. Vivir sin morir. Vivir muriendo. Morir de vida. Vivir para no morir. ¿Morir para qué?
Cambiante de piel. Mi castigo. Una losa. Un peso. En el alma rota y descompuesta, desgarrada, DESNUDA.
Todo cambió el 15 de Agosto.
...SALPICADURAS MULTICOLOR...
Deseo caminar alto,
muy lejos
perderme en horizontes púrpuras
hacer escala en las nubes
escalar entre vientos de una a otra
de una otra
como cabalgan las putas abejas
sobre los multicolores bancales.
Deseo ser AIRE
para refrescar los amarillos amanCeres
los atardeceres sepia...
y las noches de LUNA LLENA
la luna de los lobos
aullandole todos a la misma hoguera.
Hacer de mi piel hilos transparentes
que unan las ciudades en una sóla metropoli
regida por las reglas de la vida
y el saber vivir
del querer morir por vivir
en un sinvivir de eterna ingratitud
hacia la VIDA misma.
Separar mis poros, extrapolarlos a la atmósfera
fundirlos con las estrellas
convertirme en universo
y hacerme eterno entre haces de vida.
Emrajelfer en el espejo de la mujer desnuda
mientras se mima cada noche, sola
entre algodones
entre sinsabores de la ausencia.
Ser no más que su sombraSOMBRA,
y perderme, como siempre,
divagando entre sus pensamientos,
ser no más que eso,
como siempre,
un poseso.
Deseo ser libre en mi elección.
Deseo tanto ser libre en mi elección...!
que el hecho de atarme, no me implica perder eso.
"Stairway to Heaven"... espiral atropellada de sinrazón,
"And a new day will dawn" decorado con lunares irradiantes
de sal de tu piel abrasada por el calor de el mismo sol.
Podríamos ser fugaces amantes en nuestra eterna espiral
salpicarnos cada noche como dos lobos,
bajo la constante de la luna llena.
Respirarnos la vida en cada beso mordido
y labios rotos.
Hacernos color y pintar la ciudad gris
que hoy duerme escondida de nosotros
en las afueras de nuestro cielo e s t r e l l a d o ,
SALPICADO DE NOSOTROS.
..empujados...
Con el viento a nuestros hombros,
el peso de éste aire será la única carga
que tanto pesaba antes de ayer.
Bienvenida de nuevo
Derruído me encuentras ahora entre cascotes de supremacía. Te temía, te anhelaba, y en el fondo de mi ser... siempre te he esperado, porque... sabía que volverías. Sabía que lo harías y ocuparías todas mis horas muertas, todas aquellas que luchan por vivirme. Me tienes entre pendiente y expectativo de a qué vienes esta vez. Sabía que volverías, en lo más profundo de mi ser, allí donde nadie llega realmente, salvo yo, y no siempre es así. No me tortures, antaño aprendimos tú a ser mi pacífica compañía, yo a ser tu amigo de necesidad.
...son sólo rachas...
Bienvenida de nuevo, amiga.
acabando
Si sientes que el tiempo va
marcando tu vida
si sientes que las heridas
no cicatrizaron.
Si cruzas al paso la vida
y la abrazas saltando
no habrá nada que te haga
caer derrotada
ante la mirada
pasada.
Si piensas que antes de dormir...
ambos nos soñamos,
nos tocamos,
nos queremos morder,
si piensas que todo ayer
quedó atrapado
entre hilos tejidos
de piel con piel,
me habrás ganado,
te habrás jurado,
que ambos somos
como dos putas gotas de agua.
Si la vida te explota
si la mia te trastoca
si la sabia te provoca
enraizar a mi tus dedos
arráncame el costado
hazme tuyo como agua
piensa siempre en la calma
que damos a nuestro compás...
escritura siempre inconexa y mal pensada a veces parida a veces henchida en un monosílabo acompañado y disperso entre puntos suspendidos entre apartes bien queridos entre risas y mil llantos que vomito mis palabras van seguidas van atadas van solitas van cruzadas y te buscan en tus machadas tan de niña como de alma tan de grande como madura... y mis letras siempreunidas siempre [Acaban enchorchetadas aniquiladas ante tu imagen ante tu idea... siempre acaban en ti.
marcando tu vida
si sientes que las heridas
no cicatrizaron.
Si cruzas al paso la vida
y la abrazas saltando
no habrá nada que te haga
caer derrotada
ante la mirada
pasada.
Si piensas que antes de dormir...
ambos nos soñamos,
nos tocamos,
nos queremos morder,
si piensas que todo ayer
quedó atrapado
entre hilos tejidos
de piel con piel,
me habrás ganado,
te habrás jurado,
que ambos somos
como dos putas gotas de agua.
Si la vida te explota
si la mia te trastoca
si la sabia te provoca
enraizar a mi tus dedos
arráncame el costado
hazme tuyo como agua
piensa siempre en la calma
que damos a nuestro compás...
escritura siempre inconexa y mal pensada a veces parida a veces henchida en un monosílabo acompañado y disperso entre puntos suspendidos entre apartes bien queridos entre risas y mil llantos que vomito mis palabras van seguidas van atadas van solitas van cruzadas y te buscan en tus machadas tan de niña como de alma tan de grande como madura... y mis letras siempreunidas siempre [Acaban enchorchetadas aniquiladas ante tu imagen ante tu idea... siempre acaban en ti.
...cansada...
Las lágrimas de la ciudad creaban mares de angustia sobre el suelo. Su silueta la remarcaba el rojo de su ceñido vestido sobre la paleta de grises de esa mañana, sin apenas sol. Se cubría la cabeza con una rebeca que, a modo de paraguas, evitaba que se mojase más de lo que su corazón la permitía. Cruzaba en diagonal la calle, con el convencimiento de que era inmune a todos cuantos por allí deambulaban: caminantes, conductores, grisáceos rostros impertérritos tan duros como losas. ¿Cómo era posible que se estuviese desaciendo su interior sin que nadie la viese llorar? ¿Cómo era posible que sólo sus ojos estrangularan hasta el más duro guerrero... y sin embargo... pasasen desapercibidos entre tanto, tanto gris? Su aligerado paso emitía un taconear precipitado, pero exacto como un diapasón. Jugaba con el ritmo de su vida, intercambiando blancas, con negras, con miedo a alternar con una semi... con miedo a un todo. Se moría por dentro, y...

realmente... así lo quería. Exalaba vapores cargados de ansia y cansancio, de deseo y desesperación. Mientras se asfixiaba se apoyaba sobre un coche negro. Mal aparcado, casi descompuesto, casi roído por ladrones, casi... casi no andaba. Casi era él. Sus ojos reflejados sobre el cristal opaco se vieron, por primera vez en mucho tiempo. Y se vieron cansados de seguir cruzando desapercibida, buscando cada día entre lágrimas una historia de cine.
Resurge en ti, pequeña,
hazme ver por qué vale la pena vivir,
por quien vale la pena morir.
Relátame otro cuento de cama.
Relátame en la cama.
Acomódate sobre mi pecho y...
volemos,
siempre tendremos eso,
quizás sea lo único a lo que alcancemos.
Ahora,
Valpo muere cada noche desde que la dije que me iba.
Y que conmigo...
Venía ella.
Vida en libertad.
Muerte en libertad.
Sueños de libertad.
...en un filo...
Se sacudía las viejas ropas, haciendo saltar de las telas todo cuanto le pesaba más que una fibra de polvo. No se dejaba ya acunar por las noches, se estremecía con sus silencios, se arropaba de sus pesares, y se hacía un ovillo de fino hilo en la esquina de su sofá. Se preguntaba por ella. Preguntaba a todos por ella. A él le dijeron que ella también lo buscaba. Y ambos sabían... que sólo se encontrarían en el vórtice de sus vidas, al filo de su existencia, sobre el abismo de sus sueños.

La sabia me corroe la piel. Enmudezco rodeado del perder. Asfixiado con la soga del placer, he descubierto que abriendo los ojos no podemos caer.
Y disparo con la trompa cada vez, ajustando más la mira para ver
que un pedazo de mi se fue como aquel
viento salvaje que nunca ha perecer.
Riesgo asesino entre una calle oscura, profunda, de esas sin salidas, llenas de ventanas desde las que mirarme mientras paso. Ventanas inalcanzables, intraspasables, intangibles tras sus cristales, opacas con la luz del día. Ahora libres.
Salté al suelo para ti, y de morros me di, contra el asfalto cruel. Puta realidad asesina de sueños, desacompasada de nuestra vida, estúpida yerma vieja, púdrete! El riego sanguíneo va a reventar mis venas, mis arterias, me perforará cada poro pidiendo salir y romper por la vida.
Como una callejuela, con luz al final, sin ventanas y oscuras. Sigo, como un mosquito, la luz que me ciega. Aún no sé si me espera el cielo tras la luz, o el infierno tras las llamas. Pero sé que me arde la cara. El Sol se parece al infierno, más que al cielo, ¿y quién es la luz? Voy a partirme y a olvidarme de quien soy, no recordar, no quiero hacerlo, no lo necesito, no ahora. Frases, como siempre, inconclusas, inteligibles. Frases estúpidas cargadas de ego y vacío. De querer ser diferente y sin embargo... dejarme arrastrar.
perdón por los mensajes no puestos... no me preguntéis porqué... no eran porno, bélicos, beligerantes, ofensivos,... estúpidos... al contrario (bueno... sin faltar a la verdad... creo q un semiporno... pero ya está resuelto jaja) fui a publicarlos todos y no sé que mierda pasa. Lo hice mal? fue el error? ni puta idea. Perdón a todos.
¿Para qué seguir hablando de nada?
¿Para qué seguir hablando de nada?
No perdamos más el tiempo,
olvida que existo,
que un día me fui,
que aún correteo...
lujurioso y sin pena
por mil bares, a mis anchas.
Te podría decir todo de nuevo,
volvértelo a explicar.
Podría morir en el intento,
podría volverte a amar...
pero ya no lo siento.
Y nunca lo sentí...
Te amaría, sin volver,
pero no quiero,
ni puedo,
pues ya amo.
Ya me pierdo...
tan fácil como me encuentro.
Me revuelvo en la montaña rusa que me enseñaste.
Día tres, era nueva. Piso fijo. Cielo suelto.
Me rebaño untado en el plato de tus sobras,
animal enjaulado, socia divorciada de sí misma,
me debato entre ti y nada, y no quiero a ninguna.
Puede que todo sean sólo imágenes, enlaces sueltos, hilos rotos, mal hilados, descoloridos, o completamente garantes de sí mismos. Puede que todo sean sueños, ilusiones, ideas. Todo flotante, no palpo nada, no ahora.
A la deriva.
Encierro mi dolor,
en una caja sin cajón.
Me ato a un bloque sucio,
de duro hormigón.
Y me dejo hundir.
Y es que en la historia
que me contaron,
las sirenas afloraban
de la cresta de la ola
más lejana de esta tierra...
Cuentan que el pulmón,
si se llena con algo más que de agua,
no revienta,
se sustenta
de los Dioses del calor
del edredón humedecido
por tus labios, amor.
Quiero hundirme
despegarme
de esta orilla invisible
y perderme
agotarme
en intentos imposibles
de tenerte
a mi vera
a mi entera
a mi triste
a mi libre
a mi placer...
Rematando mi lenguaje,
caminante sin viaje
vagabundo sin estera
y con estrellas en la noche
sempiterna
disuasoria
esquiva de la memorias
de las tres de la mañana,
del naufragio de alta cuna
de no verte la cintura,
entre mis piernas
atrapada
sin moverse más que un dedo
entre dedos
atados
enlazados por el hilo
invisible
que nos une como dos enganchados
a nosotros
a los tiempos pasados
al camino perdido
al padre malogrado
a tiempos muertos
a toro pasado
a mentiras alzadas
a completos idiotas
a ilusiones rotas
a otras compartidas
tiempos reflejos
del contacto de uno mismo.
Sin olvidarnos
lo profundo de éste abismo
Sin apartarnos
la mirada de los sexos
Sin importar nada
que sea de ellos.
Hundir mi barco,
anclar mi alma,
junto al naufragio,
remero en barca.
Remero en barca,
escapando,
dejando el barco,
quemando un sueño
junto a las velas
persiguiendo anhelos.
Juanto a las velas,
persiguiendo anhelos.
...cruzados...
Debo decir que me duele una mujer,
en todo el cuerpo.
Araño las virutas de su piel
en todo el cuerpo.
Araño las virutas de su piel
sin que se de cuenta de que...
además de desgarrarla a ella...
ella me desgarra a mi.
Chapoteo en cada charco que me refleja la cara,
la cansada cara que porto, que no aporta nada.
Rompo los mil espejos que no te rebotan.
Sólo quedó en pie el de tu habitación,
profanado, avergonzado, enloquecido
de ver dos cuerpos siendo masa.
Se van los fríos de éstas orillas en corrientes alternas,
electrificando el vínculo, calentando la masa.
Ando descalzo, sólo así me siento más pegado al suelo
del que tanto huyo, o al menos, lo intento.
Me esfuerzo por no pasar sobre el barro marcado,
lo consigo, soy más hábil, y ahora tengo más fuerza,
la tuya.
Ermitaño, barbudo, un soñador, un loco, raro, freak.
Y así creo muros, ahora desconchándose de la cal,
cal que cae sobre mis heridas.
¿quién cojones quiere el "glamour"?
¡yo sólo quiero estar con ella!
Salgo cuando nadie me ve, a escondidas, en silencio. Oculto en el manto de la noche, abrigado por un frío que siento, pero que no me molesta en absoluto. Tengo una maraña de hilo en mi cabeza, una decena de cabos sueltos, que no sé si quiero, o no, atarlos. Me siento en el suelo. Lío un cigarrillo. Saco mi ZIPO y lo enciendo. La primera bocanada siempre es la que contiene más humo, o al menos, es la que menos me gusta. Todo sería más fácil sin agua. Un camino de tierra seca plagado de oasis, que cruzase toda esa, entonces, seca llanura. Y recorrer los meses caminando por ella hasta llegar a ti. No entiendo de corazones, no entendía, sólo les hablaba, y los hablaba. A duras penas... atiendo a razones, y en múltiples situaciones... me veo precisado de ellas. Hace tiempo que no gasto palabras más que en ti. Que no vale nada... si no es contigo. Que algo de mi ya se fue para allá. Lo que más quería. A veces temo no recuperarlo. Y me puedo yo mismo cuando estoy solo, que siempre lo estuve. Pero ahora me puedo y me atranco, y no sé caminar, soy un crío estúpido con el carácter de un viejo gruñón, pero sólo para mi, aunque a veces, se me escape algo. Pero en la soledad más querida, en la de mis noches, tirado sobre la cama, no lo estoy ya. Porque te pienso como durante el día, con deseo, con pasión. Y veo tus caderas moverse, y tus manos paseando líbremente por tu cuerpo. Y las odio. Y las imagino en otro sitio. Y así encuentro mi paz contigo. Y dejo de poderme a mi mismo. Y cojo la mano que me tiendes, y la mimo. Y te abrazo. Y te acaricio. Y es que a veces me falta la dulzura en mi día a día, me falta mi lobo noche tras noche. Eres un equilibrio necesario que no quiero perder. Porque ya no veo nada como antes. Todo mi mundo a cambiado, menos yo. Tú me haces más yo. Eres la magia de mi vida. Y si te hice mal... perdona.
"...The wind is in your hair,
it's covering my view
I'm holding on to you,
on a bike we've hired
until tomorrow..."
it's covering my view
I'm holding on to you,
on a bike we've hired
until tomorrow..."
...breve paso entre dos mundos...
Estaba parado en mi coche, en un semáforo, absorto en mi mismo, analizando todo lo que me rodeaba, como si fuese un fantasmagórico espectador, alguien que allí no importaba a nadie. Miraba todo con detenimiento, como si abriese por primera vez mis ojos y descubriese un mundo nuevo, ese que tantas veces descubría en mis días, en mis horas, durante el cuarto de siglo ya pasado. El cruce de "Las cuatro esquinas". Todas las hormigas que deambulaban por aquellas calles eran las mismas de siempre. Muchas desconocidas... pero todas con un mismo semblante, propio, falso, chillón, inapetentes de vida y tan hartos de jactarse de ella. Frente a mi, pintando la calle a ribetes blancos, un paso de peatones que nunca antes había simbolizado, como en ese momento, una tregua entre dos mundos tan opuestos. A la izquierda del paso, él esperaba paciente aque pasaran los treinta y un segundos que duraban allí el rojo. Tenía la tez blanquecina, huidiza de sol, los mofletes enrojelloracidos por un andar algo pesado. Sus gafas, sus zapatos, su reloj, su traje, todo inmaculado, como su propósito. Cogiendo al peso con su mano derecha, un portafolios de piel negra y un libro, también de tapas negras, y con una inscripción dorada que invitaba a la vida eterna de la que él se había enamorado y a la que él había entregado su vida dando la propia al cambio, perdiéndose de todos los secretos pecaminosos que nos hacen sentir realmente vivos. Sus pose inquieta transmitía una extraña tranquilidad. Metió la mano en su bolsillo izquierdo y sacó su teléfono móvil. Hacía como si estuviese haciendo uso de él, pero probablemente sólo lo bloqueaba y desbloqueaba, mirando una y otra vez la hora, viendo encenderse y apagarse mil veces la luz de éste. Parecía que lo usaba, pero sólo pretendía distraer la atención de aquellos que lo fijaban en su entrecejo. En la esquina de enfrente, al otro lado del paso, casi llegando a la puerta de la Confitería El Paso, un matrimonio cuarentón que, por ordinarios, se mimetizaban en el gris del asfalto. Y un paso detrás, una chica. De repente el verde del peatón. Fijé mi mirada en él, se dispuso a cruzar, cruzó de repente... su mirada dirigió la mía, y la dirigió hacia ella, y se perdió en ella, y yo caí en su ser. Vestía ropas oscuras que contrastaban con su blanca piel, y su pelo era aún más moreno que el portafolios que aguantaba él, ella poseía la mirada más endiablada que pueda una persona ver en un rostro tan fino como lo era el de aquella chica. Todos sus rasgos faciales eran suaves y afilados. Incluídos sus ojos de aspecto oriental, bordeados de sombras prefabricadas, que la daban el aspecto terrible a aquella chica. Pero él, sabiéndola el demonio, la miraba entre el deseo de salvarla... y el deseo de arrancarle la piel a tiras, y no por tortura, sino por por bravura de loco amante. Se debatía en tan sólo décimas de segundo... entre acatar el cielo o disparale a la sien. Y casi le dispara a la sien al cielo. La chica caminaba detrás de la pareja ordinaria y, tras éstos, se metió en la Confitería. Él se había quedado inmóvil, a un paso de la acera, y no pudo despegarse de ella, ni de sus ojos hasta que no le dejó más opción que la de mirarle el trasero. Era el demonio, él... un ángel... o no tanto.
Uno renuncia a su vida, puede hacerlo, pero jamás a sus deseos.
...paz...
El azote del intenso viento sobre las copas de los juncos representaba la tranquilidad extrema de quien se siente seguro junto a sus raíces, aunque haya, como en todas las casas, mala hierba. La tarde amarilla se mece al compás de las bojalagas habitantes enraizadas en los montes cobrizos, verdosos los días posteriores a la lluvia, miméticos con su entorno en los días tranquilos, tan allí arraigados... y tan desapercibidos al observador inquieto. Los acantilados protegen, con la rectura propia de un padre militar, las joyas que se ocultan en la arena de las casi inllamables bahías que pueblan éstas costas sureñas. Sobre el horizonte, planeaban en las escalonadas ráfagas de viento, decenas de gaviotas sempiternas en la historia de aquellas costas, poniendo el sonido al descompás de las olas que rompían sobre la caliza de aquellos montes... cobrizos. Suave era la llegada de las olas a la orilla de la playa. Entraban en ella temerosas de dañar la lisa arena del límite, rozándolas con dulzura, como se roza el clítoris de una amada. Lucía el arenal sol sobre la playa, apacible, cálido, amarillo... cobrizo. Y todo se confundía en una sola estampa uniforme, tan homogénea como agua sobre agua. Cristales sobre el agua, tan a veces corrompida por los infieles a su causa, reflejaban los rostros de cuantos la habían soñado mirándola perplejos durante horas, de aquellos que habían dado su vida entera, y al final... su vida, luchándola, peleándola, descubriéndola... amándola; de los que la habían cruzado a tierras lejanas en busca de su propia vida, de su propia aventura. Y siempre es la misma colina la que, en silencio, me guarda a escondidas escondiendo mis más profundos sueños y aires libertarios. La misma cuesta que sirve de apoyo a mi cuerpo, en la que agarro mis rodillas y me creo más sólo que nunca, ¡y qué bien me viene esa soledad! No hay preocupaciones, no existe la presion, las presiones, las odiadas previsiones. No hay dolor, ni alegría. El tormento es solo agua de borraja. Y el frío no es más, ni menos, que el calor. El equilibrio visual es perfecto, el vacío emocional tan intenso, tanto... que abre la mente a la perspectiva que nunca cuadra a nadie, salvo a mi. Se llega tan a nada... que lo que... simplemente existe allí... a esos ojos... es lo único existente y lo único importante, lo único perfecto... en ese concreto segundo, en ese tiempo que se vive tan sólo, tan perdido, tan encontrado en uno mismo, tan salvado de todo. Y por eso sujeto mis rodillas, porque es un abrazo de madre el que me arropa, extasiado de tanta paz. No hay rebotes, malas caras, falsas caras. No hay amigos, ni familia, ni amores o desamores. No hay judas, no hay ladrones, no hay castigadores del alma, carroña ni buitres, ni hurracas cotorras y malvadas. Sólo hay un tiempo y un segundo, ya pasado, unido a otro segundo, ya pasado...
El mar, las montañas, la playa, la brisa, las gaviotas, las olas... en esas palabras encuentro mi paz solitaria.
...restos...
Pegado aún a la huella de mis días pasados, a los llantos sin consuelo ni explicación, a las peleas estúpidas e inútiles con las que planteábamos la batalla sobre un tablero que nunca era la cama, pegado aún a un día sin sonrisas y sin caricias espontáneas, sin besos esparcidos en la semana, sin tocarnos con oportunidad... o sin ella. Aún ando pegado a la huella de mis días pasados, pero no más que pegado, todo tiene su "por qué" cuando no su aquél, y mi "por qué" pasa por evitar el hecho de que mi frágil memoria se olvide de los días pasados para que los tenga siempre presentes y no errar en un futuro. Ando pegado a la huella de mis zapatos. Creo que marcaré sobre la hebilla de mi cinturón todo el rojo sangre, y cambiaré de zapatos.
PD. ¿Dije "cambiaré"?... mil perdones... padezco de un extraño daltonismo literario por el cual, en ocasiones, confundo el tiempo pasado de un verbo con su tiempo futuro.
... no vale nada, pero no doy más... hoy
Un tren descarriado, sobre las vías de acero.
Las traviesas sueltas volaron lejos cansadas de tanto esperar un billete de asiento libre en cualquier vagón, turista o preferente, polizón entre maletas, un lugar para descarriar lejos de allí. Semáforos bicolor de advertencia y paso libre para desfogarnos en la noche del accidente. Lejos de cualquier alegoría a la divina comedia... no sufrimos los círculos de Dante y huímos en busca del atajo de las traviesas voladoras. Los esponjosos labios marcarán el camino hacia ningún lugar vacío, hacia ningún lugar sin ti. Riesgos entrevías, despedidas, salidas y alegrías, penas tramos locos y otros roto, perros viejos callejeros, avispas sin consuelo de veneno autoinmutado, no es escritura legible o comprensible, más bien alzada del suelo y elevada sin altar.
El Caballero de la Triste Figura y su hablar al observador
Un caballero perdido surca la arena del sierto. Tuareg de ligeras telas y arduo corazon, alma en pena vagando en su sinrazón. La huella en el desierto de su huesuda planta desnuda... no marca... sino siembra... el dolor desde su montura. Caballero al trote desmembrado del que se sabe sin resorte, vagando y con un porte del que no se alcanza a deshacer. Tormo quiebro en la sabiduría de los años de tristezas, de amargas alegrías... y de duras penas. Siervo de si mismo en sú búsqueda de lo absoluto (n.) fugaz como su alma, puta como su desgracia. Desarmado, abatido, punzado y quebrado por las ramas y las certeras plumas tintoras del camino, aún sigue en pie aquel del que todos hablan, aún sigue en pie, desaparecido en los cauces de su destino, pero en pie. Es Él. "Bienvenido, Caballero de la Triste Figura, alma en pena del delirio errante, constante, altivo. Resuenan en mi gruta las herraduras de tu caballo, el plateado y estilizado corcel gris de la lasciva huesura. Riesgo de la cordura... y prestos a tu figura... nos inclinamos ante la gruta de tu desconocido perfil, ancho y astuto, de zorro viejo y zorro." Ante lo dicho, el Caballero de la Triste Figura abrió sus eternos ojos ambrientos y en la vorágine del astío de sus cuencas vacías y reclamó, con el puño en lo alto ensortijado por la piedras del payaso, la vil mentira por la que le habían reclamado. "Arta está mi alma de aguantar ésta carga, que ni bien pesa ni molesta, siempre me deja despierta el alma de la serranía mía. Alba a la sombra de los juncos, caudal frondoso de su andar ligero, en tus aguas navegar yo quiero como hoja en invierno. Sea presa de sus garras, o bien mandíbulas, o bien su karma, quiero yo morir entero, de nuevo, y sin remedio. Que de trizas llené el saco del sabor de mil abrazos que no llegaron ni siquiera a la suela de mi tierra en pena. No es de mi costumbre hablar cuanto quiera, pues soy jinete sin galope, al trote de mi vida entera y mudo como el desobre, de quietos silencios efervescentes y arduas luchas internas. Un yaciente trovador de mil versos nunca escritos y mil caras conocidas. Sírvase mi vida entera a morir por ésta causa, que no amarga ni contagia a los pobres de pensamiento. Sea grande ésta nuestra empresa, y sea enorme la sin razón, que en éste camino de púas... no se camina sin pasión..." Y así agachó su siempre altiva cabeza, el Caballero de la Triste figura. Y dejando entrever su aciago rostro se dejó, de nuevo perder en la lontananza de su alboroto.
Pensamiento del CTF (Socorro al aire, porque antes o después... por ti me faltará)
"¿Qué pasa cuando apagas la luz?"
Cuanto te caigas al suelo
coge una piedra y tírala alto
lleva con ella tu fracaso
alcanza la luna y cratéala
cratéala y déjala como a mis magulladas rodillas
Cuando no lleves nada más que un zapato
nada importará más que seguir caminando,
alta la cabeza,
nunca mirés abajo,
nunca nunca atrás,
observa de reojo,
sólo te tienes a ti.
cuando nazca una estrella... no olvides a la supernova
no la desprecies, no la desprecies, se concentra en un sólo haz,
en solo cuerpo celeste aleteando con la mano el adiós a la niebla estelar.
Cuando quieras morir sin haber vivido
no luches, deja que te lleven y no sonrías,
si quieres luchar... salta, grita, rie, llora,
siéntete sobre la tierra, sé parte de ella.
No podrán acallar tu voz si es inteligente,
no lo harán si punza,
no desgarres o las mandíbulas serán prestas en su labor
Cuando creas volar... vuela
Entre campos de esparto es buen lugar para tumbarnos a mirar lejos
es buen lugar para ser un hilador de sueños
nubes gelatinosas se derriten en el horizonte
chorreandos tintes blancos fundidos al celeste
comiéndose el intenso mar
el jinete cabalga entre olas de arena
y flota sobre las olas del mar
Cuando creas que estás vencido
alza tu puño, agarra y pelea,
arranca todo lo que que tengas a tu mano izquierda
haz lo propio con la derecha
y haz algo, algo grande
sé eterno, no conviertas ésto en un paseo en tren
sal al encuentro de los asaltadores de caminos
y enfrenta con ellos los dados del destino
"trila" a los duendes que te ensucien
alza t puño, agarra y pelea.
Socorre a la sombra en los días de la gloria
que no se te olvide la lección de guerra.
Yo vengo de raíles y de artes,
¿de donde vienes tú?
yo del polvo seco del sur y de la sal de las costas de levante.
Crecí entre áridas tierras de fanganosas verdades,
desde aquí vamos a ser grandes,
aunque no hay por qué quedarse...
siempre hay que volar
Cuando la gloria nos salpique seremos celestes
confundidos en blanco de la ceguerra permante,
no te salgas del camino,
camina,
vuela.
Haremos todo aquello que queramos
haciendo de la vida un carnaval de máscaras.
Explora el material, la variedad será eterna.
Imagina un pegamento para las letras del periódico de mi vida
Imagina la razón de todos aquellos papeles que quieras vivir.
Agarra tus maletas, nos vamos hoy de aquí
el tren parte tarde, como siempre a menos cuarto, cada tres horas,
agarra las maletas que nos vamos, hay todo un mundo ahí fuera,
asáltalo aprendiendo de sus asaltos
ensúcialo con sus miedos y que esos sean tu fuerte
Ya sale el tren, es hora de irnos, ya sale.
¿Te vienes?
No sé por cuanto, pero sí sé a donde,
a donde le corresponde a un ciudadano de mundo
bajo el firmamento
bajo la nebulosa
bajo la supernova.
"What do you see when you turn out the light"
Sonaba Joe Coquer
Cada generación tiene su propia revolución, es cuestión de encontrarla, y creo que estamos en camino
Cuando las tierras se alejen, aquellas lomas que nos oscultaron siendo indios...
se comerán el sol para que hagamos con la noche de catalizador de ésta,
nuestra revolución
...si me acoplo entre tus piernas...
Donde quieras
no me encuentras
si me encierro
entre tus piernas,
si me pierdo entre tus risas
y me acoplo en la cornisa
que me asoma a tu figura
resolviendo tu andadura...
Me despierto
y es contigo,
si me acuesto
no te tengo,
y me siento
tan herido
que me asusto
si no miro...
al océano eterno,
que separa el recuerdo,
mientras agasajas mis entrañas
con caricias de tus manos...
y el vacío
en que me encuentro...
siempre tan imbuído
no me permite ya verme
en otro tiempo
otro recuerdo
y es que hoy solo soy...
un pergamino en blanco...
un perfil borrado...
un lucha interna...
...por un bando...
Yo te escribo como te siento y como te siento yo lo escribo y me siento diferente ahora al resto de la gente que no siente que te sienta como yo solo te escribo y me dices que no lo sienta que te sienta y que te escriba y que no desaparezca... [de nuevo] que me quede contigo... que te escriba cada noche... por debajo de tu abrigo.
paranoias varias e intentos de una nada
Sin perder el ritmo
mis pupilas se abrieron... (después)
y al verte en mi cama
respiré.
No puedo volver al drama
que ayer viví junto a ti
en una carcel de almas.
Quiero ver que...
Siembra una canción
que nos haga a los dos.
Hazme Sol
en el Do de tu razón
pasos desencaminados,
mal acompasados,
perdidos...
vienen huyéndote.
Gira con la vuelta de tuerca
y haz que me exprima
entre las sábanas.
Reprime tus miedos
que ésta noche
es la noche del cometa y...
voy a explotar...
y lo haré en una canción
Casi llego a la cita
casi muero en el camino.
Se hielan las aceras,
la lluvia hará barro,
las hojas se pegarán al asfalto.
El gris ganará al tecnicolor
en que gira tu vida,
en que añoras tus sueños.
Paleta rota de versos
y besos muertos
de frías manos
y dulce ombligo.
Caricia dulce descuidada
en la noche que pasamos
con un quita y dame
entre abrazos y arrumacos.
Piel encerada.
Vástago de jazmines.
Olor a hierba pisada
en la mañana de a recogida.
Luz entre los cristales,
de los cristales a tu almohada
de tu almohada a los pies,
de los pies al sueño.
El sueño
El ser
El perder
El no estar lléndome cuando amanezca.
Gírame otra vuelta
y aprieta aún más la tuerca,
que no sea capaz de volverme
a desenroscar,
arte extraña la del escapismo
investigo el mismo sentido
que alcanza la flora intensa.
Paranoias diversas
entre abrazos y arrumacos.
Brazos sueltos,
ombligos rotos,
alma desconsolada
llorando entre las sábanas.
[presa]
Canciones prohibidas,
cuando suenan...
yo silencio la radio.
Recuerdos que no quiero
que no quiero
que no quiero...
...pero que no olvido.
Aún recuerdo la noche del cometa
todo estalló,
aún lo recuerdo.
Sudor.
Lágrimas.
Noche líquida.
Liquidamos la noche.
Y liquamos las sobras
ardientes del rojo de tus labios
del roto corazón que tanto hemos partido
el uno al otro
el otro al uno
y vuelta a empezar.
Vida. Stop & Go.
Jerogríficos extraños
perdidos en cuevas remotas
Paranoias varias
Diversas
Escondidas
sin sentido ni calma
ni verdad
ni medias mentiras,
más bien enteras,
completas y rebosantes
in-certezas de pesares mal curados
que iluminan ésta noche
en la que no tengo ya tus brazos.
Con las manos aprentando
el sentir de mi regazo
y el doler de tu presagio
de alza mora encuadernada
en la locura de la nota
que en su noche nunca encuadra,
más bien por ser bastarda,
en la fría mañana
y en la dulce temprana.
El abrir de tu mirada
a un mundo inusitado,
en el que no comparto
ni tus canciones...
ni tus fados.
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